Energía y alimentación
Las calorías son la energía que nuestro cuerpo necesita para funcionar. Mantener un equilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos es clave para cuidar nuestra salud y nuestro peso.
Cada vez prestamos más atención a la alimentación, ya que influye directamente en nuestro bienestar y en la prevención de muchas enfermedades. Por eso, conceptos como calorías, energía y equilibrio energético forman parte de nuestro día a día.
¿Qué es el equilibrio energético?
Cuando comemos, aportamos energía a nuestro cuerpo. Esta energía se utiliza en actividades cotidianas como caminar, pensar, trabajar o hacer ejercicio.
El equilibrio energético es la relación entre la energía que consumimos y la que gastamos:
Equilibrio adecuado: consumimos y gastamos una cantidad similar de energía
Déficit energético: gastamos más energía de la que ingerimos
Superávit energético: consumimos más energía de la que necesitamos
Hay etapas en las que el cuerpo necesita más energía, como el embarazo, la lactancia, la infancia o la adolescencia, así como en situaciones de pérdida de peso o recuperación.
Equivalencias aproximadas: 100 calorías
Conocer el valor energético de los alimentos ayuda a tomar decisiones más conscientes.
Verduras
Grandes cantidades: lechuga, espinacas, tomates o espárragos
Frutas
Raciones medias: manzana, naranja, fresas o pera
Carnes y pescados
Porciones pequeñas: pollo, ternera, salmón o lenguado
Dulces
Pequeñas cantidades: azúcar, miel, chocolate o mermelada
Bebidas alcohólicas
Consumo moderado: vino o cerveza
Cómo mantener un buen equilibrio energético
Una alimentación equilibrada depende de las necesidades de cada persona, su estilo de vida y su nivel de actividad física.
Prioriza alimentos frescos y de proximidad, y reduce el consumo de productos procesados. Adapta tu alimentación a tus gustos y hábitos, manteniendo siempre la moderación.
Mantener este equilibrio ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o problemas cardiovasculares, y favorece un envejecimiento más saludable.
Hábitos que marcan la diferencia
Come de forma equilibrada, sin excesos ni restricciones innecesarias
Realiza varias comidas al día para evitar el hambre y la ansiedad
Planifica tus menús semanales para mejorar tus elecciones
Dedica tiempo a comer y mastica bien los alimentos
Evita distracciones como la televisión durante las comidas
Lee las etiquetas para conocer mejor lo que consumes
Una idea clave
No existen alimentos buenos o malos, sino hábitos. El equilibrio, la variedad y la moderación son la base de una alimentación saludable.
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